La Custodia de San Ignacio

 


"La Custodia de San Ignacio", conocida también como "La Lechuga" debido al color verde de sus esmeraldas, es un tesoro del arte barroco de gran valor. Este objeto litúrgico y artístico se encuentra elaborado con un diseño impresionante. Este diseño esta constituido por una estructura de 18 quilates de oro, adornada con 1485 esmeraldas, 1 zafiro, 13 rubíes, 28 diamantes, 62 perlas barrocas y 168 amatistas. Además presenta un disco con forma de cruz que rodea la hostia, sostenido por un ángel y un tallo con nudos para soportarlo. El disco central es circular y está decorado con rayos ondulantes que simbolizan el sol. En el exterior de este disco se encuentran perlas barrocas que rodean el espacio destinado para la hostia y a su vez enmarcan las ondas de oro, seguidas de cuatro capas de piedras preciosas, especialmente esmeraldas. Alrededor de estos elementos, se encuentra una abundante guirnalda de hojas de vid esmaltadas en verde, con uvas de amatista, que decoran otros 20 rayos ondulantes. Cada uno de estos rayos culmina con una perla que se intercala, y 22 rayos de sol principales que terminan en discos solares radiantes hechos en oro y esmeralda. En la parte superior de esta estructura circular, se encuentra coronada por una cruz de esmeralda, mientras que debajo de ella, hay una figura de un ángel, parecido a Atlas, envuelto en una túnica adornada con esmaltes azules y verdes. El ángel calza cáligas (un tipo de calzado romano), y sobre su cabeza sostiene un único zafiro de color amarillo, mientras que en el lado opuesto, se encuentra una amatista cuadrada de la mas alta calidad.

La custodia esta diseñada de manera que el tallo se asemeja al elegante flujo de una fuente que gotea corrientes de color esmeralda hasta llegar a una base incrustada con amatistas, la cual se sostiene sobre un soporte con ocho lóbulos. Además se puede encontrar una gran diversidad de figuras zoomórficas como enredaderas y criaturas, las cuales están meticulosamente grabadas en oro en bajorrelieve, evocando una imagen del Paraíso. Este trabajo artístico revela cómo este estilo de diseño descubre nuevas perspectivas sobre una tierra rica en oro y esmeraldas.



Durante el siglo XVIII, las piezas litúrgicas experimentaron un notable aumento en ornamentación y tamaño. "La lechuga" es un ejemplo que refleja este incremento en su diseño. Esta reliquia fue elaborada entre 1700 y 1707 por tres orfebres de la Nueva Granada, incluyendo a José de Galaz, quien recibió 1100 reales por su trabajo, equivalente a unos 409,025,000 en pesos colombianos. Estas obras tenían un propósito dual, no sólo religioso sino también financiero, siendo utilizadas para respaldar tanto a realistas como a patriotas durante la época. Por este motivo, muchas de estas obras eran resguardadas. Se especula que esta reliquia ha perdurado por más de tres siglos, incluso durante los procesos de independencia. Después de enfrentar expulsiones en 1767 por Carlos III, 1850 por José Hilario López y en 1861 por Tomás Cipriano de Mosquera. Sobreviviendo a las confiscaciones, la custodia fue resguardada por la Compañía de Jesús por muchos años. No fue hasta finales del siglo XIX, donde se confiscaron todos los bienes que poseían los Jesuitas, entre estos se encontraba "La Lechuga" que fue enviada a la Iglesia de San Ignacio. Tiempo después la custodia fue adquirida por el Banco de la República en 1985 por 413,000,000 pesos colombianos, siendo incorporada a su colección de arte. En enero de 2015, la custodia fue exhibida por primera vez en el Museo del Prado y actualmente se encuentra en exposición en el Museo de Arte del Banco de la República.


¿Por qué es importante la custodia de San Ignacio o también conocida como "La Lechuga”? La custodia de San Ignacio es muy relevante en diversos aspectos, siendo uno de los testimonios mas destacados durante los acontecimientos que sucedieron en el barroco español en América. Esta obra no solo refleja la abundancia de la tierra con sus tesoros, como el oro y las esmeraldas, sino también preserva la vitalidad de la cultura indígena. Su significado trasciende lo material, ya que se convierte en un objeto de profunda devoción religiosa, adquiriendo gran importancia en la celebración de la Eucaristía. A su vez, la custodia se erige como una manifestación de valor artístico y cultural, encapsulando la riqueza y tradición religiosa. La custodia de San Ignacio es considerada una herencia histórica, ya que esta obra se convierte en un vínculo tangible con la historia religiosa devota de una comunidad consolidando su relevancia a lo largo del tiempo.

Rol de la Custodia de San Ignacio en el campo religioso: desde el instante mismo de la fundación de las primeras ciudades y villas los sacerdotes cristianos le otorgaron un poder especial a las prácticas religiosas en las que, mediante un rito, se transformaban el pan y el vino en el cuerpo mismo de Jesucristo. Fue sobre la arquitectura del templo y el diseño de los ornamentos que recayó ese poder taumatúrgico, aquel en el que los indígenas, negritudes y mestizos empezaron a creer. En ese sentido, tanto el cáliz como la custodia se convirtieron en el binomio clave de la materialidad de la fe durante el período colonial, constituyéndose en testimonios evidentes de la evangelización. durante el siglo XVIII en el territorio que hoy es Colombia, se realizaron valiosas piezas en oro y plata que estaban destinadas al ritual litúrgico, entre ellas las custodias, cuya principal función era presentar la hostia consagrada a los fieles y participar en la procesión de la fiesta del Corpus Christi los jesuitas tomaron la imagen del ángel como parte fundamental del ejército de Dios en los cielos y se identificaron con el culto angélico al concebirse a sí mismos como parte del ejército espiritual al servicio de Cristo en la tierra.
Rol de la Custodia de San Ignacio en otros campos: esta obra de arte barroco fue diseñada siguiendo reglas estilísticas que proceden del mundo de la arquitectura del renacimiento y del manierismo italianos, es bajo esa condición mestiza que radica su principal valor patrimonial. La obra también es testimonio de lo que sucedió durante el Barroco en tierra de orfebres, y de cómo este estilo encontró nuevas dimensiones en un territorio rico en oro y esmeraldas.



La Custodia de San Ignacio, también conocida como "La Lechuga", ha ganado un reconocimiento significativo a lo largo de la historia, esto se debe a diversos motivos. Esta obra no solo es una destacada representación artística y religiosa de la época de la Nueva Granada, sino que también se convierte en un tesoro histórico colombiano. Este tesoro refleja la riqueza del país mediante la utilización de oro, plata y otros metales preciosos. Resistiendo revoluciones e independizaciones realizadas en aquel entonces, esta custodia se reconoce como una de las más ricas y hermosas de Hispanoamérica. No solo es una sobreviviente a tiempos tumultuosos, sino que representa el esplendor del barroco español en las tierras americanas, introduciendo innovadoras dimensiones en diseño, ornamentación y representación religiosa en las custodias. Además, revela cómo en el siglo XVIII se llevaban a cabo avanzadas técnicas de fundición, soldadura y aleación por parte de los orfebres, evidenciando el alto nivel de habilidad y dedicación de la orfebrería de la época. Este reconocimiento generó un creciente interés por parte de las personas, siendo atraídas por el color verde que representa las tierras colombianas, el diseño detallado y la belleza intrínseca de "La Lechuga". La historia, el valor religioso, el ordenamiento meticuloso y la abundancia de esmeraldas añaden capas de fascinación que convierten a esta custodia en una pieza única que sigue cautivando a quienes buscan explorar su majestuosidad.

Referencias:

* Banrepcultural. (2019-2021). La custodia de la iglesia de Sam Ignacio de Bogota. La lechuga ESP. https://www.banrepcultural.org/multimedia/la-custodia-de-la-iglesia-de-san-ignacio-de-bogota-la-lechuga-esp * Museo Nacional del Prado (Madrid). (2015). La obra invitada: Custodia de la Iglesia de San Ignacio de Bogota. https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/la-obra-invitada-custodia-de-la-iglesia-de-san/cc07252a-b405-4f53-978b-994a71705904

Comentarios