Mariana Pedraza, Sara Isabel Rodríguez, Juana Manuela Sanabria.
Es un municipio del departamento de Boyacá, ubicado en la provincia de Ricaurte, es reconocida como la capital artesanal de Colombia. Se dice que este municipio se llamaba “Ruaquira”, puesto a que su nombre combina las palabras chibchas RUA (olla) y QUIRA (pueblo) que significa “Pueblo de olleros” o “pueblo de ollas” y lo que nos da conocer que, desde sus inicios, Ráquira es y ha sido un territorio artesano. Está dividido en 20 veredas, un casco urbano y dentro de él, la magia del barro se ha apoderado de sus habitantes, para darle forma y valor a las artesanías, las cuales hoy ocupan el 75% de la economía del municipio.
El oficio de la alfarería y la cerámica es tradición en Ráquira y ha perdurado años. El uso de la tierra, el agua y el fuego y las manos de los artesanos crean un objeto utilizado para depositar otros elementos como los alimentos, llevando consigo la historia y la cultura de un pueblo que vive de crear arte con sus manos y por lo cual debe ser valorado. La cerámica artesanal es un oficio que se hereda de padres a hijos por medio de sus saberes y la tradición. Para practicar este oficio no se necesitan estudios formales, pues estos saberes se transmiten en el diario vivir.
La producción de las artesanías implica el uso de varios procesos y técnicas. Se comienza con la extracción de la arcilla, la cual puede ser manual, con ayuda de herramientas tales como el azadón, la pica, la pala. Una vez que se extrae la arcilla, los artesanos la preparan para su uso con ayuda del rallado o tamizado para eliminar impurezas, y el amasado y resobado para darle una textura apropiada.
Se utilizan tres técnicas para crear dichas artesanías: la primera es el modelado, una de las maneras más antiguas en la elaboración de dichos objetos y en donde son las manos las que le dan forma; el torneado tiene dos métodos, el primero es el “de levante”, proceso donde se hace uso de un disco metálico y el barro gira sobre este y el segundo es el “de tajarra”, el cual maneja un molde de yeso para crear figuras estandarizadas; por último, está el modelado, aquí se implementa la utilización de moldes de yeso para dar forma a la arcilla, aquella arcilla líquida y plástica se deposita en el molde para dar su forma y este puede ser de tres tipos: vaciado o colado: donde la arcilla se vierte en el molde; placa o lámina: donde se utiliza una lámina de arcilla; y el apretón o por presión: donde la arcilla se presiona sobre el molde.
El proceso de creación de estas piezas es una manifestación de las expresiones culturales de Ráquira. El proceso industrial y artesanal de la cerámica se caracterizan por tener exactamente los mismos pasos, con la diferencia de los implementos de elaboración y claro la mano de obra. Por este motivo, en comparación explicaremos brevemente el proceso de la extracción, selección y preparación de las materias primas:
- Maquinaria pesada: permite la extracción de mayor tamaño y acceso a espacios más grandes con mayor contenido mineral (arcilla), que suelen ser transportadas en tolvas vibratorias y bandas transportadoras.
- Molienda: para reducir el tamaño del mineral, se hace normalmente en dos etapas: la trituración, que consiste en dividir las piezas más grandes en pedazos menudos y la pulverización, que deja el mineral (arcilla) convertido en un polvo fino manejable. Se suelen utilizar maquinas como laminadoras, y morteros industriales.
- Amasado: consiste en mezclar la arcilla con agua en partes iguales generando una pasta homogénea, para esto, se utilizan maquinas digitales dosificadoras, y amasadoras (batidoras de doble eje, o de compresión).
- Moldeado: representa la parte central del proceso, se obtienen formas en serie a través de un molde prehormado metálico que a presión (en la máquina de extruccion) moldea la pasta de arcilla y genera las figuras al tamaño correspondiente.
- Secado: El proceso de secado se realiza para eliminar la humedad presente en la pieza, y está dividido en tres etapas en la que se evapora el agua de la pieza, seguido de la contracción o disminución tamaño de la misma, y por último la pérdida total de agua por los poros, se suelen usar secadores intermitentes con aire regulado (caliente) u secadores tipo túnel.
- Cocción: es la parte final del proceso donde se define el acabado y así mismo, la finalidad del objeto. En debidos casos se pasa por un proceso de esmaltado para luego hacer el cargue en el horno, la cocción tiene una duración que oscila entre 40min a 8h, y la etapa de enfriamiento por aire o agua.
- Almacenamiento: Después de fabricados los productos, son sometidos a un proceso de clasificación por atributos y por variables, generalmente efectuado en la puerta del horno en el momento de la salida a distribución. En esta etapa, de acuerdo a la clasificación anterior se puede obtener materiales de primera, de segunda, de tercera y material de rotura cocida, este último es incorporado nuevamente a la línea de producción de molienda.
¿Cómo influye el turismo en la conservación del oficio de la cerámica Raquireña? El turismo puede llegar a ser parte fundamental de una economía, sobre todo en lugares que viven de su cultura, como lo es Ráquira. La afluencia de turistas interesados en la cerámica genera ingresos para los artesanos locales, esta estabilidad económica hace que el oficio sea más atractivo para los jóvenes. No solo esto, sino también la demanda de las cerámicas destaca la importancia cultural de la tradición, pues esto ayuda a las generaciones jóvenes a generar una identidad y cultura local, pues este elemento se vuelve distintivo de esta zona, además se convierte en un símbolo que aporta un sentido de pertenencia, orgullo y conexión con la herencia cultural.
El turismo no solo ha impulsado la demanda de productos cerámicos de Ráquira, además, ha estimulado la creatividad e innovación entre los artistas locales. La interacción con visitantes de diversas culturas ha permitido a los ceramistas adaptar sus creaciones para satisfacer los gustos cambiantes del mercado. Este intercambio cultural ha enriquecido la tradición local, fusionando elementos autóctonos con nuevas ideas, sin comprometer la autenticidad que distingue a la cerámica de Ráquira.
El turismo en Ráquira emerge como un factor determinante que causa una serie de efectos beneficiosos para la preservación y transmisión de la tradición cerámica. La atracción de visitantes no sólo genera ingresos económicos sostenibles para los artesanos locales, sino que también destaca la importancia cultural de la cerámica, infundiendo un sentido de valor y orgullo en la comunidad. La constante interacción con turistas interesados proporciona una plataforma para la transmisión directa de conocimientos y habilidades, asegurando que la rica herencia cerámica se transmita de generación en generación.
Además, la demanda turística impulsa la creación de oportunidades educativas estructuradas, consolidando así la tradición como parte integral de la identidad local. Este ciclo virtuoso no solo garantiza la continuidad del oficio cerámico, sino que también contribuye a la adaptación y evolución de la tradición, asegurando su relevancia en un contexto global cambiante. En última instancia, el turismo se revela como un catalizador fundamental para la vitalidad y perdurabilidad de la cerámica de Ráquira.
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